COMO EN SODOMA Y GOMORRA

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Hace un mes, con mayores ánimos subió el tono del debate sobre la legalización de la mariguana en el país, especialmente por la convocatoria que Miguel Ángel Mancera realizara para que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal sirviera de foro de debates, con la participación de representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Seguramente tarde que temprano se legislará progresivamente el consumo de la mariguana, como ya de manera paulatina se ha flexibilizado la legislación penal federal (se aumentó la cantidad lícita en posesión para consumo personal), y la reforma prosperará por la suma de las fracciones parlamentarias que se impondrán sobre la corriente conservadora.

 No hace mucho que a nivel local, el Distrito Federal fue la plataforma para impulsar reformas que ideológicamente confrontaron a la ciudadanía en todo el país, me refiero al matrimonio homosexual, la interrupción del embarazo antes de las doce semanas de gestación y la adopción a favor de matrimonios homosexuales.

El Ejecutivo y Legislativo del Distrito Federal pretendiendo hacer una “Ciudad vanguardista”, han confrontado ideologías de tipo no tanto religiosas, sino de moral general, y basta con corroborarlo con la ciudadanía de diferentes confesiones religiosas.

No es difícil darse cuenta la enorme desintegración familiar que padece nuestra ciudad. El aumento en las estadísticas anuales de divorcios, violencia familiar, abortos, delincuencia, alcoholismo y drogadicción en menores de edad, y ahora operaciones criminales descaradas en zonas céntricas de la ciudad por parte de bandas delictivas organizadas.

El tema de las drogas apenas está en debate y ya tenemos un serio problema de salud pública por el consumo del alcohol y de drogas en menores y mayores de edad. Si se concede mayor apertura, entonces los menores verán con mayor “naturalidad” el consumo de drogas, y por tanto, serán candidatos del vicio desde temprana edad.

La “modernidad” que pretenden las máximas autoridades del Distrito Federal, tanto ejecutivas como legislativas, no es modernidad, es esclavitud. En CONFRATERNICE creemos que las autoridades de todos los niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, deben trabajar intensamente en la prevención del consumo de todo tipo de droga. La modernidad debe en todo caso fundarse en la educación, que posteriormente generará ciudadanos informados, sociedades democráticas y desarrolladas, y finalmente Estados verdaderamente vanguardistas. Antes de proponer un debate sobre drogas, debe haber una sociedad democrática, informada y libre de corrupción.

Los cristianos evangélicos que pasamos por la amarga y espantosa experiencia de consumir algún tipo de droga, encontramos la libertad verdadera, gratuita y para siempre en Jesucristo, el Señor de señores y Rey de reyes, cuando invitamos a Jesucristo a nuestro corazón para que sea nuestro Señor y Salvador, único y suficiente; Él lo sigue haciendo en toda persona que abre la puerta de su corazón y lo invita a que perdone todos sus pecados y cambie su vida, no tiene que pagar ninguna cantidad de dinero, es sólo la gracia del Señor Jesucristo y su amor eterno, el que nos hace libres y nuevas criaturas para gloria de su santo nombre.

Amén.

Pastor Arturo Farela Gutiérrez

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